Hace ahora 20 años que la asociación lucha por una visión global de la ordenación del territorio con el proyecto de una nueva línea de gran velocidad llamada «Vía Atlántica», así como por su integración en la Red Transeuropea de Transporte (RTE-T). Su objetivo es reunir a al mayor número posible de administraciones, colectivos, agentes de la vida económica y particulares para crear una poderosa dinámica europea a favor del proyecto.

Nuestro objetivo es convencer de la importancia de usar las vías de gran velocidad para servicios ferroviarios diversificados, trayectos largos y servicios regionales, mejorando con ello la rentabilidad de numerosas conexiones.

El nuevo sistema de señalización europeo ERTMS de nivel 2, que empezará a aplicarse en 2017, permitirá a cada región mejorar las vías existentes y al mismo tiempo utilizar las vías de gran velocidad para servicios ferroviarios diversificados: trayectos largos y servicios regionales, mejorando con ello la rentabilidad de numerosas conexiones (fuente SNCF, red de desvío LGV Nîmes-Montpellier).

El proyecto global europeo Vía Atlántica que defiende la asociación es indispensable para la ordenación del territorio del centro de Francia. A la hora de elegir los trazados es fundamental que los proyectos de conexión París-Clermont y París-Limoges tengan en cuenta la transversal Vía Atlántica para obtener el mayor número posible de puestas en común de las líneas. La Vía Atlántica también permitirá desarrollar la línea Tours-Burdeos.

De los 10 objetivos del Libro Blanco sobre el transporte destinados a crear un espacio europeo único para el transporte que permita establecer un sistema competitivo y eficiente en el uso de los recursos, con una reducción del 60 % de las emisiones de gases de efecto invernadero de cara al 2050, la Vía Atlántica responde a 4 de esos 10 objetivos en el capítulo de la optimización del rendimiento de las cadenas logísticas multimodales, en concreto, recurriendo a medios de transporte de bajo consumo energético:

Para el 2050, haber establecido una red ferroviaria de gran velocidad europea. Triplicar la longitud de la red ferroviaria de gran velocidad actual de aquí al 2030 y mantener una red ferroviaria compacta en todos los estados miembro. Para el 2050, la mayor parte del transporte de pasajeros de media distancia deberá realizarse por tren.

Establecer una red de base RTE-T multimodal totalmente funcional y de envergadura europea de aquí al 2030, con una red de gran calidad y de gran capacidad para el 2050, así como los servicios de información relacionados.

Para el 2050, conectar todos los aeropuertos de la red de base con la red ferroviaria, preferiblemente de gran velocidad, y velar por que todos los puertos marítimos de base estén unidos todo lo necesario al sistema de transporte ferroviario de mercancías y, según las posibilidades, al sistema de navegación interior.