El tratado internacional sobre el Lyon-Turín ha sido aprobado por el Senado italiano con 187 votos a favor, 43 en contra (Movimento 5 Stelle y Sinistra italiana, y una voz del Partito democratico que se encuentra en el poder) y 4 abstenciones. La ley será aprobada en la Cámara de Diputados el 19 de diciembre.

La aprobación del Parlamento italiano es una de las dos condiciones que ha puesto la Unión Europea para su participación del 40 % en el túnel de base internacional entre Suse y Saint-Jean-de-Maurienne. De los 8600 millones de euros del susodicho túnel, Francia invertirá 2200, Italia 3000 y la UE 3300. Con la construcción de este túnel se conseguirá reducir el tiempo del trayecto en 45 minutos (22 %).

A esto conviene añadir el coste de los accesos, que de la parte francesa (línea nueva Lyon-Chambéry y línea de mercancía) se eleva a 7200 millones y de la parte italiana a 1700 millones.

La segunda condición exigida por Bruselas es que de aquí a 2019 se inviertan 2000 millones en la parte internacional, es decir, el equivalente a 30/35 km de túneles.

En Francia, se espera el voto definitivo del Parlamento francés para el próximo 22 de diciembre.

El coste total de esta relación de 270 kilómetros entre Lyon y Turín se elevará por tanto a 17 500 millones, lejos de los 26 000 millones, o incluso más, esgrimidos por los opositores.

Para , el Lyon-Turín no debe ser un callejón sin salida en un eje europeo este-oeste inacabado, ya que tiene mucho más sentido en su tendencia natural a alcanzar la fachada atlántica, condición necesaria para hacer realidad la Vía Atlántica.