La asociación siempre ha manifestado que el objetivo de la LGV Poitiers-Limoges no debía ser únicamente ganar una hora en la conexión París-Limoges.

La dimensión transversal también es uno de sus mayores intereses, aunque nunca hemos querido prestar atención a este argumento de sentido común que presentaba una ordenación del territorio equilibrada y una rentabilidad más realista. La asociación aboga por crear una conexión para mercancía y viajeros entre el corredor atlántico y corredor mediterráneo a la altura de Lyon. Se trata del proyecto de la Vía Atlántica (www.altro.org), destinado a conectar la fachada atlántica europea con Italia y Europa Central, mediante el respaldo de los proyectos de LGV programados, como el GPSO (Gran Proyecto ferroviario del Suroeste) y Poitiers-Limoges.

Solo con el reconocimiento de la línea Poitiers-Limoges como primer eslabón de la Vía Atlántica de sería posible beneficiarse de los fondos europeos.

El coloquio fundacional de la Vía Atlántica del 1 de julio de 2015 que tuvo lugar en el Parlamento Europeo de Bruselas confirmó la integración en este eje europeo entre la fachada atlántica e Italia de la LGV Poitiers-Limoges, que podría obtener hasta un 40 % de financiación de los fondos europeos.

El ponente público debería haberlo tenido en cuenta y ofrecer también a nivel global oportunidades de desarrollo a las regiones de Limusín, Auvernia y del corazón del Macizo Central, cuya superficie es comparable a la Portugal.

Si por desgracia nuestro territorio tiene que prescindir de la LGV con el rápido desarrollo del transporte por autobús o coche compartido, que representan una grave amenaza para las conexiones de trenes interurbanos y el TER (tren expreso regional francés), ¿qué va a pasar con nuestras líneas de ferrocarril?

¿Qué futuro económico le espera a nuestros territorios?

Debemos movilizarnos por el futuro de nuestra región.