Tras la buena noticia de la Declaración de Utilidad Pública (DUP) de la línea Poitiers-Limoges del pasado 5 de enero, se aprueba un nuevo tramo de la Vía Atlántica. Se trata del Lyon-Turín, aprobado en la cumbre franco-italiana del pasado 25 de febrero. Poco antes, la Comisaria de transporte francesa, Violeta Bulc, había ratificado el Lyon-Turín como una prioridad del corredor Mediterráneo.

El 26 se depositó en la Comisión Europea el informe para la solicitud de financiación europea con unas perspectivas del 40 %.

El coste total es de 8.600 millones de euros para el túnel de base de 57 km, de los cuales 2.200 millones son para Francia, 2.700 para Italia y 3.300 para la Unión Europea, para conseguir un ahorro de tiempo de 45 minutos y un ahorro total de 2 h y 13 minutos una vez realizados los accesos. La apertura del túnel de base está prevista para el año 2028.

Se ha constituido una nueva sociedad, que toma el relevo de LTF (Lyon-Turín Ferroviaire): Telt (Túnel Euroalpino Lyon-Turín) con una participación del 50 % en los ferrocarriles italianos y del 50 % en los del estado francés.

No obstante, se estima que para el periodo 2014-2020 se necesitarán 3.000 millones, de los cuales 1.200 irán destinados a Europa y deberán tomarse de los 26.400 millones concedidos a las infraestructuras de transporte para el periodo 2014-2020, es decir, un 5 % del total. Esto sirve para tranquilizar a los que se oponen temiendo que el Lyon-Turín desvíe la mayor parte de los fondos en detrimento de muchos otros proyectos. La parte de Francia para este periodo será de 940 millones, es decir, ¡188 millones al año para los trabajos que se inicien en 2016!

El presidente francés y el presidente del Consejo italiano han declarado que el Lyon-Turín será una pieza clave para los grandes flujos de transporte y para los intercambios económicos entre la Península Ibérica y Europa del Este pasando por Francia e Italia. ¿Será este el preludio del reconocimiento oficial de la Vía Atlántica?