Darse a conocer entre un gran número de administraciones, colectivos, establecimientos y agentes del sector económico para crear una potente dinámica europea a favor del proyecto.

Evitar los errores del pasado velando al mismo tiempo por que las nuevas infraestructuras proyectadas (París-Orléans-Clermont-Lyon (POCL), Poitiers-Limoges, etc.) sean compatibles con la Vía Atlántica y por que todos los territorios situados en la zona de influencia de la Vía Atlántica estén bien integrados en las redes generadas por esta última.

Incluir a la Vía Atlántica en el mapa revisado de las RTE.

Respecto a los 10 objetivos del Libro Blanco del Transporte, que pretende crear un espacio europeo de transporte único para crear un sistema competitivo y eficiente en el uso de los recursos, reduciendo en un 60 % las emisiones de gas de efecto invernadero para el 2050, la Vía Atlántica responde a 4 de los 10 objetivos en el capítulo de optimización del rendimiento de las cadenas logísticas multimodales, sobre todo recurriendo a medios de transporte más eficientes desde el punto de vista energético:

En lo que respecta al transporte de mercancías por carretera en distancias superiores a 300 km, pasar un 30 % de las mercancías a otros medios de transporte como el ferrocarril o la navegación de aquí a 2030, y más de un 50 % de aquí a 2050, con la ayuda de corredores de transporte de mercancía eficaces y respetuosos con el medio ambiente. Para conseguir este objetivo, también habrá que implementar las infraestructuras necesarias.

Para el 2050, haber establecido una red ferroviaria de gran velocidad europea. Triplicar la longitud de la red ferroviaria de gran velocidad actual de aquí al 2030 y mantener una red ferroviaria compacta en todos los estados miembro. Para el 2050, la mayor parte del transporte de pasajeros de media distancia deberá realizarse por tren.

Establecer una red de base RTE-T multimodal totalmente funcional y de envergadura europea de aquí al 2030, con una red de gran calidad y de gran capacidad para el 2050, así como los servicios de información relacionados.

Para el 2050, conectar todos los aeropuertos de la red de base con la red ferroviaria, preferiblemente de gran velocidad, y velar por que todos los puertos marítimos de base estén unidos todo lo necesario al sistema de transporte ferroviario de mercancías y, según las posibilidades, al sistema de navegación interior.