La denominación T3A ya se ha acabado... Ahora se ha rebautizado como TRANSLINE. Como proyecto europeo obligado, TRANSLINE podría estar formado por un italiano, un vasco, un español, un portugués e incluso un alemán.

Nuestra asociación no había dejado de preocuparse por la problemática planteada por la duplicación de la línea de TGV París-Lyon. Lo había mencionado durante una intervención ante los representantes, pero en un segundo plano, ya que en la conversación se habló básicamente de la transversal. La posibilidad de crear una rama norte que suba hasta París y comunique a Clermont-Ferrand separándose de la transversal, la planteó uno de nuestros colaboradores ante el Consejo Económico, Social y Medioambiental de la Región de Auvernia (CSER por sus siglas en francés). Los últimos acontecimientos han traído a un primer plano esta rama norte de TRANSLINE que, sumada a la rama este en dirección a Lyon, es una respuesta adecuada a la necesidad de duplicar la línea París-Lyon. Transline creará un proyecto de 3 ramas con su parte occidental (hacia Limoges, Nantes, Rennes y Burdeos, España), su aportación parisina y su parte oriental (Montluçon, Clermont-Ferrand, hacia Lyon): de ahí la necesidad de aunar esfuerzos para su realización concomitante.

Añadir una rama adicional conllevará un aumento de la circulación que beneficiará a todas las ramas si se elige adecuadamente el punto de convergencia de estas tres (región de Montluçon según unos, Saint-Pourçain/Gannat para otros, etc.)

En este punto del debate, está claro que es demasiado pronto para determinarlo. No obstante, el estado francés parece haber señalado como probable la rama París (Austerlitz)-Orléans-Bourges y Clermont-Ferrand.

Esta distribución de las tres ramas permite evitar que la capital absorba la afluencia de las ciudades del centro. Con las tres ramas desaparece ese efecto de aspiradora de la capital respecto a las actividades. Pero, ¿favorecerá este efecto de aspiradora solo a las ciudades de Lyon, Burdeos y Nantes? Es la pregunta que se plantea especialmente Clermont-Ferrand, que sufriría con toda seguridad los efectos junto a Lyon, si en lugar de ser la sede de una cruz ferroviaria, fuera solo una «coma» ferroviaria en un callejón sin salida: por eso necesita la continuidad hacia el oeste, eludiendo así ese destino.

El título de la misión que Dominique BUSSEREAU encomendó a finales de noviembre a Frédéric Soulier "Líneas TGV del Macizo Central y del Centro de Francia" permite que no se ignore ninguna de las 3 ramas de nuestro proyecto ampliado, que constituye un conjunto coherente.

Además, las ramas este y oeste/sudoeste, que conectan la Península Ibérica occidental con Suiza, Italia y el sur de Alemania, pueden permitir que el proyecto aspire a favorecer el entramado europeo y beneficie a los servicios acordados en ese sentido. Seguramente sea este aspecto el que favorezca a la creación de la rama norte, la cual, combinada con la rama este, podrá hacer realidad la duplicación de la línea París-Lyon. Hay otras regiones que intervienen en esta duplicación. Como consecuencia, la elección de los itinerarios y la construcción de la rama norte dependerán de los efectos sobre la ordenación del territorio... europeo. Huelga decir que aquellos que apuesten solo por la duplicación París-Lyon debilitarían a esta última al privarse de una rama oeste/sudoeste esencial para el sistema global de ordenación del territorio europeo.

TRANSLINE, un proyecto completo, europeo, nacional e interregional.

Pero, "¿un proyecto de 3 ramas es posible?" nos criticarán.
La pregunta ya la ha contestado el proyecto Rin-Ródano... ¡con 3 ramas!